Mac 20º Anniversary, retrotecnología

Por Juan Castromil ,

Hace 10 años Apple lanzó una peculiar versión del Mac, la edición 20 aniversario, un ejercicio de diseño futurista sólo para millonarios

Hoy puede pasar como una rara pieza de museo, pero en marzo del 97, cuando Steve Jobs aún no había regresado a Apple y la empresa estaba cerca de la desaparición (al menos en términos financieros), Jonathan Ive, el mismo que posteriormente diseñaría el iMac y el iPod, dio forma al proyecto Spartacus, que comercialmente se llamó Twentieth Anniversary Macintosh, es decir, a un equipo que representaría el futuro de los ordenadores con un diseño y unas especificaciones únicas. Entre ellas podemos encontrar una pantallas TFT-LCD, un procesador PowerPC 603e de 250 MHz con 32 MB RAM, 2 GB de disco duro, y una tarjeta gráfica ATI 3D Rage II lo que para aquel entonces era una auténtica pasada. Adicionalmente incorporaba una tarjeta sintonizadora de TV y un control remoto, así como un sorprendente amplificador y subwoofer Bose, ese armatoste semicilíndrico de la foto, ya que toda la electrónica del ordenador estaba integrada en torno a la pantalla (¿os suena la idea?), dándole una importante orientación como equipo audiovisual de salón.

El equipo que tenía algunos toques de lujo como el reposamuñecas de cuero, y añadían a la compra un conjunto de estilográficas o una cartera de cuero creados para la ocasión y costaba la simpática cifra de 7.900$ de los de entonces, que si quitamos la actual devaluación, vendría a ser como gastarse ahora unos 10.000 euretes del ala. Eso sí, incluía un servicio de asistencia técnica y puesta en marcha personalizado. Evidentemente se dejó de fabricar al año de su lanzamiento después de vender 12000 unidades, lo cual resultó ser un auténtico fracaso de esos que nos acostumbran a dar los de Cupertino.

El TAM, que es como los fanáticos conocen al Twentieth Anniversary Macintosh puede encontrarse hoy en día en eBay por unos 400/500$ y mezclaba con desigual acierto conceptos de los ordenadores de sobremesa y de los portátiles, como la pantalla TFT y el trackpad. A mí me resultó un equipo extraño que mostraba las contradicciones de una empresa a punto de desaparecer, pero que estaba orgullosa de su pasado, pero la verdad es que no me importaría hacerme ahora con uno.

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