Bultaco Albero, prueba de conducción urbana

Pasamos una mañana rodando por la ciudad sobre la motobike eléctrica de Bultaco

Por Juan Castromil ,

Desde el punto de vista de la eficiencia las bicicletas eléctricas cumplen con los criterios de economía, ecología, rapidez y salud como ningún otro. Permiten moverse de forma individual sin cansarse -pero haciendo algo de ejercicio diario- de una forma veloz y optimizando el consumo energético. Por eso la aparición de modelos como la Bultaco Albero es un reto que en clipset aceptamos con gusto probar.

Bultaco presenta Albero, la bici moto eléctrica para ciudad

Para realizar la prueba de conducción urbana de la Albero nos trasladamos a Málaga donde pudimos rodar durante unas horas por todo tipo de calles y caminos. La peculiaridad de las Bultaco es que no utilizan un sistema de asistencia al pedaleo, sino que integran un motor eléctrico independiente. El efecto práctico más evidente es que no siempre es necesario pedalear para moverse, basta con darle gas (electrones en este caso) al motor.

La calificación de la Alberto como motobike implica que debe estar matriculada y asegurada como un ciclomotor. Por eso también cuenta con luces y retrovisor, además de la obligatoriedad de usas casco. A todos los efectos ese podría decir que ofrece la potencia de una moto eléctrica, con la sencillez de una bici.

Su manejo es sorprendentemente ágil. En su diseño se nota su parentesco con la Bultaco Brinco y ahí encontramos la única pega: la posición de conducción (y tal vez el sillín) es más deportiva que urbana. Salvado este punto, destaca la aceleración por ejemplo en la salida de los semáforos o su potencia a la hora de subir cuestas sin convertirse en un estorbo para el resto de la circulación. Su manillar tiene configuración de moto, así que hay que acostumbrase a la diferente disposición de los frenos. Para gestionar la potencia entregada cuenta con tres modos seleccionables desde la consola: el eco, el tour y el sport. Salvo que tengas prisa, el tour es más que suficiente para la ciudad.

Su autonomía nos ha sorprendido. Sobre el papel son unos 100 kilómetros, pero llevado a la práctica urbana, donde los desplazamiento se miden en tiempo, nos quedamos con la impresión de que con un par de recargas a la semana tendremos suficiente. Por supuesto esto depende del uso de cada uno, pero teniendo en cuenta las distancias del ámbito urbano y pedaleando un poco, vemos complicado que es un solo día agotemos la batería.

La conclusión general es muy positiva. Pese a su orientación urbana, su amortiguación y frenos permiten hacer alguna escapada fuera del asfalto, aunque ahí las ruedas de serie sufrirán un poco más.

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