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VDLS2 a 50 Mbps… y ¿qué tal una conexión estable?

Por Juan Castromil ,

Últimamente suenan cantos de sirena en Internet, y es que parece que la conexión de 50 Megas está a la vuelta de la esquina. Estos milagros de la tecnología no paran de alegrarnos a aquellos que hemos crecido con el sonido del modem en una oreja y Barrio Sesamo en la otra.

Parece que era ayer y ya hace 10 años estábamos pidiendo a gritos una tarifa plana de conexión a la Red (pagando lo que fuese) y no hacía tanto que habíamos dejado el modem de 56 Kbps aparcado en el cajón. Afortunadamente llegó, tarde pero llegó y casi sin darnos cuenta nos ofrecían 1 ó 2 Megas. Un buen día empezaron a prometer 20 Megas (que nunca han llegado de verdad) y en esas estamos pero… ¿qué es lo que no ha cambiado? La pésima atención al cliente, la inutilidad de las reclamaciones, las increíbles trabas para darse de baja o cambiar de proveedor y sobre todo, la mínima calidad en la conexión.

No son pocas las noticias en la blogosfera de empresas como Jazztel que dejan varios meses sin conexión a sus clientes, sin motivos aparentes. Nosotros mismos llevamos más de 2 semanas sin Internet porque Tele2es incapaz de solucionar un problema y echa la culpa a Telefónica (que no me cabe duda que algo de culpa tendrá), mientras que, inocentes de nosotros, llamamos todos los días (a desatención al cliente y al ausenciadeservicio técnico) y cada vez nos cuentan una historia diferente. Pero lo de menos es el nombre de la empresa, Ya.com, ONO, Wanadoo, todas, absolutamente todas suspenden en atención al cliente y en el cumplimiento de compromisos, pero de nada sirve reclamar, total nadie te hace caso ¿qué tal si se dejan de tonterías para salir en el titular de los 50 Megas, y se poner a trabajar para que funcione lo que ya tienen?

Que en España seguimos a la cola de Europa en temas de Internet es algo que se trata de ocultar, pero basta con ver la relación velocidad/precio que se evidencia con sólo cruzar la frontera. Ahora, en tener a los clientes cabreados, en eso, sí que vamos en cabeza. En cualquier caso ¿qué le vamos a hacer? A ellas les da lo mismo porque todas son igual de malas y mientras, los órganos reguladores se tocan las narices. Como diría Forges ¡Qué país!

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