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La línea adicional…

Por Carolina Denia ,

o de cómo las teleoperadoras nos sacan de quicio. Porque si hay historias que nos hacen reir y mucho, son aquellas en las que nosotros mismos nos sentimos identificados. En una de esas anécdotas, se basa el premiado cortometraje “La línea adicional“, de la productora Agua de Borrajas. Da la vuelta a la tortilla y hace de una teleoperadora, la víctima de su propio método.

Cualquier conversación con una teleoperadora nos lleva,… casi irremediablemente, a la más absoluta frustración, porque ya sea que nos toreen, ya sea que escuchemos las gráciles voces de las máquinas contestadoras, el caso es que no nos sentimos satisfechos con el resultado de nuestras gestiones.

Y como la mejor defensa es un buen ataque, os proponemos un cambio de papeles, y ser nosotros los que preguntemos a los del telemarketing (recientemente descubiertos como la undécima plaga de Egipto y eso que no tenían teléfonos) una infinidad de datos, o hacerte pasar por una máquina y decirles: pulse uno si quiere hablar con las pelusas de mi casa, pulse dos si prefiere una comunicación con mis peces…

Para los cansados de esperar escuchando una máquina, aquí va un truco: “quiero poner una queja”, frase mágica donde las haya, para que pasen la llamada a un ser humano, sin más preámbulos. Te ahorrarás seguro unos céntimos (si son 902) y tiempo, fundamentalmente tiempo, que eso si que no se paga con dinero.

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