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Googlelización

Por Juan Castromil ,

Sí, lo reconozco, estoy Googlelizado, pero no soy el único. La mayoría de la gente que conozco usa a diario muchas de las aplicaciones de la empresa californiana fundada en 1998 (¡¡¡hace menos de 10 años!!!). Su famoso buscador fue sólo el principio, más tarde revolucionaron el correo electrónico con Gmail, y poco a poco han ido invadiendo el escritorio con nuevas aplicaciones como Calendar, Talk, Desktop, Maps, Earth y siguen sumando.

Últimamente incluso el lector de feeds Bloglines está empezando a acusar el goteo de usuarios que se pasan a Google Reader, por no hablar de las rumoreadas (y prometedoras) aplicaciones aún en desarrollo como un sistema operativo y una suite ofimática (que por cierto suenan más que nunca en estos días). Y todo ello sin olvidar las tecnologías menos evidentes, pero no por ello menos poderosas como PageRank, para el posicionamiento de webs y AdSense/Words para la publicidad dirigida.
Siempre me ha parecido interesante…

el concepto de descentralizar la información y usar aplicaciones remotas, así como el ingenio que se esconde detrás de Google, pero ¿qué pasa cuando el concepto idealista ‘Don’t be evil‘ que esgrimían como eslogan, se diluye poco a poco con temas como la cesión frente a las presiones de censura del gobierno chino o la más reciente desactivación del Google bombing?. Resulta encomiable que Google nos ofrezca todas estas herramientas y tenga tanta creatividad y acierto, pero tal vez todo esto no sea tan inocente como parece, al menos eso piensan los creadores del documental “Masterplan: about the power of Google” (gracias Ícaro).

Visto lo bueno y lo malo, es curioso observar como las personas tendemos a alabar a las empresas innovadoras para posteriormente, tras alcanzar suficiente nivel de popularidad/poder, criticarlas por todos los lados. Ocurrió con Bill Gates y su Windows (¿a quién no le gustaban las ventanas del 3.11 y se pasó entusiasmado al 95?) y tal vez ahora, estemos en ese mismo punto de inflexión con Google, y es que después de todo, la línea entre la admiración y la envidia es muy imprecisa.

Por cierto, ya puestos a pedir, alguien podría decirles a los de Google que desarrollasen una buena agenda autosincronizable con el móvil y el ordenador. Gracias.

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