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Fujifilm X-M1 primer contacto

Echamos las zarpas encima de la Fujifilm X-M1 y probamos su conexión WiFi

Por Juan Castromil ,

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[Barcelona] Fujifilm ha encontrado un filón con la serie X -su gama de cámaras premium- y en clipset hemos podido probar durante unas horas su última propuesta, la X-M1. Este modelo viene a situarse como el tercero en la línea de sucesión de la serie X de objetivos intercambiables, tras la X-Pro1 y la X-E1.

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Las diferencias

La Fujifilm X-M1 mantiene la esencia del sistema: el sensor CMOS X Trans que utiliza un filtro de color de nueva generación y que permite eliminar el filtro paso bajo (antialiasing), así como el sistema de objetivos intercambiables de bayoneta X. Esto es, con diferencia, lo mejor que tiene la X-M1, un excelente sensor que ofrece la misma calidad que los modelos superiores.

Al tratarse del modelo más básico, la X-M1 ha renunciando a cualquier tipo de visor óptico o electrónico, lo que le permite reducir sensiblemente el tamaño, el peso y el precio. Un detalle que muchos podrán asumir sin demasiado problema. A cambio, la X-M1 estrena un sistema de pantalla abatible que facilita el encuadre en ángulos complejos.

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Estrenando WiFi

Sin embargo la X-M1 sí cuenta con algo que no tiene ninguna de sus hermanas, la conectividad WiFi que Fujifilm ya había integrado en sus compactas FinePix y que ahora, por fin, llega a la serie X. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que todos los modelos de la siguiente generación incluirán esta función.

En esta primera versión echamos de menos que la conexión sea un poco más avanzada y permita cierto grado de control remoto sobre la cámara, pero a día de hoy sólo sirve para transferir imágenes hacia smartphones y tablets Apple y Android.

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Primeras conclusiones

Ciertamente la X-M1 marca la frontera en donde situar el límite de calidad de la serie X. La construcción es más ligera pero también menos contundente que en la X-Pro1 o la X-E1, y desaparece el dial de velocidades de obturación que es sustituido por uno multifunción, lo que le da un toque más aficionado. Esto también se nota en que cede a determinadas herramientas y funciones de ayuda típicas de la compactas. También integra un dial vertical en el respaldo que tal vez habría sido más funcional si estuviese situado en horizontal y en la zonal frontal para manejar con el dedo índice.

La mejor noticia es que la X-M1 tiene un precio realmente interesante de 680€ (solo cuerpo) y 800€ con el nuevo objetivo (de gama básica)  XC 16-50 mm f3.5-5.6 OIS. En breve tendremos el análisis en profundidad en vídeo.

+ info | fujifilm

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