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El bit loco: la traición de YouTube

YouTube sigue creciendo entre polémicas, pero ¿puede estallar la burbuja por falta de visión?

Por Juan Castromil ,

El bit loco es una sección de opinión que se publica asíncronamente en clipset (cuando nos queda tiempo para ello).

En poco más de 10 años YouTube ha recorrido a toda velocidad el mismo camino que la industria televisiva en 75. Para lo bueno, pero también para lo malo. Puede que no empezase en blanco y negro, pero en los últimos tiempos ha sufrido crisis de reputación y anunciantes, polémicas con creadores y una cambiante política de uso. Además Twitch o Facebook han aparecido como sólidos competidores en la búsqueda de la atención del espectador, y eso ha roto el sueño de un hegemónico futuro audiovisual de YouTube.

La burbuja de YouTube ha crecido tan rápido que, de la noche a la mañana, se ha convertido en un fenómeno social a nivel mundial. Pero  lo cierto es que los creadores llevan tiempo descontentos con las cambiantes normas de funcionamiento, que en numerosas ocasiones han sido contradictorias, y que demuestran que YouTube no siempre tiene las cosas claras. Por supuesto, la continuada caída de ingresos para los canales o las disputas con diversos creadores no es algo que haya mejorando esta situación.

Podríamos empezar por la polémica que obligaba a los usuarios  a utilizar la moribunda red social Google Plus para poder tener una cuenta o comentar. Tras años insistiendo en su error, de un día para otro decidieron eliminar la obligatoriedad. También se puede decir algo sobre el uso de las denuncias de terceros que eran aceptadas automáticamente, aplicando una penalización al canal, sin haber revisado su veracidad. Esto dio lugar a un clima de desconcierto entre los creadores que no tenían claro cuales eran los límites permitidos por YouTube.

YouTube rompe con su megaestrella PewDiePie por sus vídeos antisemitas

Mientras tanto YouTube iba descuidado el lado más ético, permitiendo crecer a numerosos canales que basaban sus vídeos en bromas pesadas, ofensas y humillaciones. La inmensa cantidad de reproducciones generadas hacían mirar a otro lado, hasta que los anunciantes decidieron retirarse y llevarse el dinero a otra parte. Solo entonces, cuando el monstruo del contenido basura había igualado y superado a la televisión tradicional, YouTube ha decidido tomar medidas. Medidas precipitadas que pueden afectar negativamente a algunos creadores, ya que es el propio YouTube el que pone unos límites difusos y arbitrarios para decidir lo que es correcto y lo que no.  No defenderemos aquí el contenido tóxico, pero tampoco parece justo que YouTube sea juez y parte ahora, cuando podía haberlo gestionado mejor previamente.

Tampoco se pueden olvidar los numerosos y repetidos fallos de la plataforma que YouTube se empeña en negar. Suscripciones que no se activan, notificaciones que nunca avisan de las novedades, eliminación de suscriptores, vídeos que desaparecen de las listas de los canales o reducción de la visibilidad por cambios del algoritmo son solo algunos de los problemas con los que los creadores tienen que luchar a diario. Megaestrellas de YouTube como PewDiePie o el Rubius han sufrido algunos de estos fallos, así que no es difícil pensar que los creadores más pequeños también han pasado por situaciones similares.

Visto desde fuera puede parecer que YouTube va como un cohete y convertirse en YouTuber es sinónimo de éxito rápido. Pero desde dentro la situación es diferente. El singular régimen fiscal de YouTube cobra y paga desde Irlanda, no desde España (o cada país). Esto genera una situación fiscalmente compleja, que además se incrementa con la opacidad de YouTube con los videocreadores a la hora de hacer cuentas mensuales. Que algunos YouTubers busquen ‘trampas’ como la residencia en Andorra como resquicio legales del sistema para pagar menos, tampoco juegan a favor de la imagen de YouTube.

¿Puede hacer algo YouTube para mejorar esta situación? Seguro que sí. Solo hace falta algo de voluntad e ideas claras. Creadores de buen contenido tienen de sobra… si no los maltratan.

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