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El bit loco: Cuando las exclusivas no son periodismo, son publicidad

Las exclusivas que las marcas ofrecen a determinados medios, están más cerca de la publicidad no pagada que de la información independiente

Por Juan Castromil ,

El bit loco es una sección de opinión que se publica asíncronamente en clipset (cuando nos queda tiempo para ello).

El buen periodismo es incómodo. Por eso muchas marcas tratan de domarlo con diversas herramientas como la publicidad o, como hoy es el caso, las falsas exclusivas.

Las verdaderas exclusivas son aquellas en las que el periodista busca, pregunta a sus contactos, investiga y une los puntos. Así, con suerte y profesionalidad, se puede llegar a obtener una noticia antes que la competencia. Estas exclusivas ofrecen información nueva y objetiva, porque es independiente de la marca.

Pero existen otras ‘exclusivas’ que son lo más opuesto que se puede encontrar. Las exclusivas que las marcas dan a determinados medios de forma arbitraria. Este tipo de información ‘cocinada’ procede directamente del departamento de marketing y publicidad. Y desde luego no tienen por objeto informar al consumidor, sino que reciba un impacto publicitario camuflado como información… y a veces lo consigue.

Las empresas que hacen esto -por ejemplo LG o Huawei en el reciente MWC, o Apple en algunas de sus keynotes- escogen los medios con mayor difusión, con independencia de cualquier otro criterio informativo (y eso a veces se hace notar). El objetivo es llegar a la mayor cantidad de gente posible con un mensaje positivo sobre su producto. Algo que casi pueden dar por seguro, ya que los medios suelen agradecer el hecho de haber sido elegidos. El resultado suele ser un análisis muy poco crítico para no perder el favor de futuras exclusivas, que atraerán millones de visitas. Un círculo vicioso muy peligroso.

Así es como nos encontramos el que las marcas que dan estas falsas exclusivas rompen el equilibrio de igualdad de los medios, desencadenando innecesariamente efectos que solo perjudican al usuario final. Porque lógicamente la reacción del resto de los implicados está condicionada por esta estrategia.

Samsung Jet S8000, hands on (con fotos y vídeo)

Algunos decidirán no invertir más recursos (tiempo, dinero y personal) en cubrir presentaciones de estas marcas, ya que en cualquier caso, van a estar en desventaja frente a los medios que reciben las exclusivas. Otros decidirán lo contrario poniendo muy por encima de la realidad los productos de esa marca, con el objetivo de ser ellos los próximos en ser escogidos para la ‘exclusiva’. Por último estarán los medios que criticarán el producto de forma exagerada, a modo de venganza. Estas tres situaciones también ocurren con las inversiones publicitarias de las marcas en los medios (pero esa es otra historia). En cualquier caso, una cosa es casi segura y es que la calidad e imparcialidad de la información se verá alterada la mayor parte de las veces hacia un lado o hacia otro.

Evidentemente cada empresa es soberana para hacer lo que lo dé la gana con su información secreta. Pero cuando decide compartirla con uno o dos medios de forma exclusiva, de lo que realmente estamos hablando no es de información, es de publicidad. Eso sí, una publicidad no pagada con dinero.

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