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Apple, el maestro bipolar de las filtraciones y el secretismo

¿Ha logrado Apple convertir las filtraciones de sus productos en una estrategia de marketing que dura todo el año?

Por Juan Castromil ,

Apple es una de las empresas más admiradas en el mundo de la tecnología… pero también en el del marketing y publicidad. No solo porque a veces sean muy creativos con campañas como Think Different o las siluetas del iPod, sino porque con una inversión mínima (ridícula si se compara con la competencia) son capaces de alcanzar un impacto amplificado sin igual. Es lo que tiene ser una marca muy aspiracional, con un cofundador icónico y unos productos siempre polémicos.

Pero en la era de la información inmediata -y sin apenas contrastar- las filtraciones y rumores se han convertido en una inesperada herramienta de publicidad gratuita para muchas marcas. Y por supuesto Apple, que siempre ha jugado la carta del secretismo, se ha convertido en un maestro en filtraciones controladas.

iPhone 8 o iPhone X, lo que esperamos del próximo móvil de Apple

Parece extraño que una empresa con tan alto nivel de seguridad tenga siempre fallos que fomentan la rumorología, y por lo tanto la curiosidad de la gente. Resulta interesante recordar que la revista Time llegó a poner en circulación en 2002 un completo reportaje del nuevo iMac 24 horas antes de la propia presentación de Jobs. Uno de los primeros ‘fallos’ de comunicación de Apple y que probablemente les abrió los ojos ante el poder de las filtraciones.

Prácticamente desde el día siguiente a la presentación del iPhone, ya se habla sobre lo que tendrá el futuro modelo. 365 días de ruido mediático gratuito sin invertir ni un euro. Algo por lo que muchos publicistas venderían su alma al diablo. ¿Hasta que punto el secretismo y las filtraciones son los dos lados de la misma ecuación de marketing?

Hay quien piense que estas filtraciones no son controladas por Apple. Evidentemente todas no -la exclusiva del iPhone 4 perdido en el bar no lo fue- pero si es cierto que si Apple las permite y las fomenta. Existen medios y personas como Mark Gurman, Lev Grossman o Wall Mossberg, con un acceso privilegiado a información exclusiva sobre Apple que en el fondo son utilizados como herramientas de marketing en una simbiosis perfectamente engrasada. Unos ganan prestigio y otros publicidad gratuita. Tampoco parece casualidad que en el propio software de Apple se ‘cuelen’  características de futuros productos sin que nadie supervise esos detalles.

Y es que Apple apenas se gasta dinero en anuncios. Por contrato son las operadoras las que deben invertir dinero en la promoción de los productos de Apple -especialmente iPhone-. Su aparición como ‘product placement’ en películas y anuncios tampoco les supone gasto alguno. Y así prácticamente con todo.

Sea como sea, el juego d efiltraciones de Apple ha vuelto a funcionar una ve más con el iPhone X. Prácticamente ya se conoce todo lo nuevo que tendrá el nuevo móvil de Apple. El sacrificio por tanta cobertura mediatica es que en su keynote hace años que apenas nadie se sorprende con las novedades.

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